Erotómana

SusanaMoo

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Archivo de noviembre, 2008

10

invitación a varón

Publicado por SusanaMoo
30 noviembre, 2008

Hace un tiempo publiqué un anuncio buscando varón para un encuentro sexual clandestino.
Lo necesitaba para materializar una fantasía obsesiva, ya vieja.

Sería para un solo uso, es decir para una solitaria noche de éxtasis, paréntesis de locura en mi confortable vida marital

Me curré minuciosamente la descripción del hombre con la intención de dar en la diana y que me contestara aquel de mis sueños lúbricos, pero no fue así exactamente: recibí muchísimas respuestas y no todas se adaptaban a mis exigencias.
El afortunado debía cumplir unos cuantos requisitos típicos y otros tantos de cosecha propia. Me tomé con calma el proceso de selección y tardé varios meses en decidirme.

El análisis y clasificación de candidatos se convirtió en un jolgorio para mis ratos de ocio. Conocí a cantidad de hombres interesantes, cada cual con vicios y aficiones más sorprendentes, pero no me quedaba más remedio que ir tachando de la lista a unos y otros: aquel por demasiado simpático, el otro por pedante, el siguiente por pasarse de cabrón, el otro por padrazo, el de más allá por escribir con faltas ortográficas… me podía permitir ser caprichosa y lo fui, ¡qué bueno ser mujer!.
Finalmente me resultó imposible decidirme por solo uno y me quedé con dos.

Ambos eran perfectos para satisfacer mis deseos y se contentaron con la variable improvisada, tanto a uno como al otro les satisfizo la idea de llevar refuerzo.

¡caramba! Para no conocerse anteriormente, hay que ver qué bien que compaginaron los chicos, hay que ver con qué presteza se aliaron mis amiguitos en pos de un objetivo común: llevar a cabo la fantasía lúbrica de una mujer.

Multiplicada por dos.

Dontien Veissman. Untitled, 2007

Dontien Veissman. Untitled, 2007

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4

Susana y los viejos

Publicado por SusanaMoo
28 noviembre, 2008

La historia de Susana está narrada en el Antiguo testamento, en el libro de David.

Susana es la esposa del rico Joaquín. Un día es espiada por dos viejos lascivos mientras está desnuda lavando su cuerpo. Los ancianos intentan violarla, pero ella se resiste firmemente y ellos la amenazan con denunciarla diciendo que se quedó a solas para copular con un joven, amenaza que cumplen y la bella y pura Susana es condenada a muerte. Entonces intercede el sabio David, que interroga a los malvados viejos y finalmente son ellos los ejecutados.

Esta historia inspiró a un montón de grandes pintores, que retrataron la escena desde diversas perspectivas, pero casi todos se centraron en el momento del voyeurismo, en lo morboso de la escena de la chica en sus abluciones y los viejos babeando al ver sus carnes sin ropa.

Susana y los viejos. Rembrandt, 1635
Susana y los viejos. Rembrandt, 1635
Susana y los viejos. Rubens, 1635
Susana y los viejos. Rubens, 1635
Susana y los viejos, Tintoreto, 1560
Susana y los viejos, Tintoreto, 1560


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11

polis

Publicado por SusanaMoo
25 noviembre, 2008

Últimamente me ponen los polis. No es que esté especialmente orgullosa de ello pero es lo que hay. Me ponen básicamente cuando van dos juntos y exclusivamente cuando llevan el uniforme.

Yo creo que el llevar la porra dura colgando al lado de la pierna

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9

Opus Pistorum. Henry Miller

Publicado por SusanaMoo
24 noviembre, 2008

Este libro de relatos, que Henry Miller escribió por encargo es una cascada de fantasías eróticas primarias, con vocabulario explícito y acertadas imágenes plásticas narradas en primera persona, al mínimo detalle.

El protagonista es un tipo callejero en el París efervescente de entreguerras, un escritor borrachuzo que perfectamente se puede identificar con Miller.

Muchas mujeres se sienten ofendidas al leerlo y fue muy criticado por las feministas de los años setenta, pero sin embargo yo veo en él a un gran escritor con fantasías sexuales de macho todopoderoso, lo cual no deja de ser franco.

Las mujeres son para él unas zorras salidas deseosas  de ser folladas, tan exageradamente que resulta teatral, es casi un libro-folletín pornográfico, pero con calidad literaria, con pinceladas humorísticas que tan bien le van al sexo. La mezcla me encantó, pese a ser una sensualidad tremendamente masculina la que narra Miller.

Masturbation. Watson Trevor

Masturbation. Watson Trevor

Copio un párrafo entre tantos, que muestra el tono general del libro.

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3

El meo de los mamíferos

Publicado por SusanaMoo
22 noviembre, 2008

Dicen que la orina de los mamíferos macho tiene una sustancia que excita sexualmente a la hembra.

Lavabo de exterior. Tomado de www.sexculptures.blogspot.com

Lavabo de exterior. Tomado de www.sexculptures.blogspot.com

Dicen que induce el celo o la hace más receptiva a la monta. Yo no he notado esa atracción jamás. Cuando paso por delante de un túnel urbano, donde cientos de machos de raza humana han dejado el aroma procedente de sus vejigas no me excito. Para nada.

En absoluto esos efluvios me llevan a la cosa sexual. Sin embargo, me encanta oír cómo mean en la taza; cuando ese chorro es firme y potente, ése que cae derechito al centro del agua con puntería excepcional, ése que ni salpica por todas partes ni deja todo perdido.

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9

Bifálico

Publicado por SusanaMoo
20 noviembre, 2008

Cando o bo do home abriu a porta, e topou coa dona fodendo co veciño, botou as mans á cabeza.
Ela, sen deixar de mover os cadrís, díxolle:
-Achégate meu ben! Se na nosa terriña non temos problemas co bilingüismo… Por qué habiamos de telos co bifalismo??

Puente bifálico. Arte erótico mochica.

Puente bifálico. Arte erótico mochica.

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10

La cosquillosa

Publicado por SusanaMoo
19 noviembre, 2008

A él le gustaba viajar por el cuerpo de ella, saborear detenidamente los cambios de tonalidad, experimentar la suavidad de su epidermis, la concentración de pelillos aquí y allá… pero ella invariablemente se retorcía de la risa. “Me haces cosquillas”, chillaba a carcajadas.

Krinzinger Angelika. Doikrin

Krinzinger Angelika. Doikrin

No le dejaba hacer a gusto. Era una pesada. Nada que le hiciese, se despiporraba. Un día él se cansó y decidió amarrarla, se hizo con unas firmes correas de raso y como quien va quien viene, consiguió fijarla en la cama, brazos separados, atados por las muñecas al cabezal, piernas bien abiertas anudadas por los tobillos a las patas. Para evitar desconcentrarse con la risilla histérica de la hermosa mujer, tapó su boca con un pañuelo de seda. Entonces procedió a ejecutar su amorosa tortura: no dejó región sin inspeccionar, sin hurgar o repasar con sus dedos curiosos. La rascó con sus uñas, la examinó con sus ojos miopes, la lamió con su lengua resbalosa. Utilizó material altamente cosquilloso: pluma de ave en las axilas, castaña de pinchitos en la planta del pie, cepillo de peinar para el vello del pubis… No sabemos si ella reía o se lamentaba debajo de su pañuelo, pero lo que resulta evidente es que su vulva chorreaba rocío.

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8

Los de perilla

Publicado por SusanaMoo
18 noviembre, 2008

Estoy muy a favor de los hombres con barba en la perilla porque, si le sacan partido, pueden hacerte unas chupadas “cum laude”.

El lamedor ideal debe llevar decorado su mentón con suaves pelos, no demasiado cortos, pues pinchan, ni demasiado largos, pues se enredan.

El bigote no da los mismos resultados en la postura que prefiero del cunnilingus: tumbada, la espalda cómodamente recostada, piernas bien abiertas y la cabeza del hombre en el medio. Si él  tiene pelos en el labio superior, frotan el clítoris y es demasiado fuerte la sensación para tan susceptible órgano.

Sin embargo, la labor del caballero mamador con perfecta perilla recortada, además de deliciosa, se convierte en multifuncional: mientras se entretiene lamiendo las periferias del botón, explorando las sinuosidades de la carne, bebiendo sus fluidos, etc.  la barbilla roza, cosquillea las sensibles carnes del interior de los muslos, las ingles, la zona interna de las nalgas…

Dan ganas de aplaudirle, al guapetón de la perilla arregladita.

Hokusai. El sueño de la mujer del pescador, 1799

Hokusai. El sueño de la mujer del pescador, 1799

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6

Elogio de la madrastra. Mario Vargas Llosa

Publicado por SusanaMoo
16 noviembre, 2008

“Elogio de la madrastra” es una delicia de alta calidad literaria y exquisita elegancia erótica.

Narra la convivencia de don Rigoberto, un esposo fantasioso, maduro, perfeccionista en sus placeres privados con su mujer Lucrecia, una diosa de sensualidad y Fonchito, el hijo de don Rigoberto e hijastro de Lucrecia, un querubín inquietante que remueve aspectos turbadores de la sexualidad. En el libro conviven dos vertientes: la convivencia de los protagonistas y las fantasías de don Rigoberto, muchas de ellas inspiradas en una pintura que aparece antes de cada relato.

Personalmente me maravilló la figura de don Rigoberto, un puntilloso fantaseador de escritorio, trabajador incansable del deseo por su esposa, que prepara los encuentros íntimos con ella con la pasión controlada y organizada de un hombre íntimamente morboso.

Elogio de la madrastra tiene una segunda parte en “Los cuadernos de don Rigoberto”, libro del que ya he hablado Aqui.

El texto que escojo está sacado de una de las fantasías de don Rigoberto, donde imagina a su esposa como reina de Lidia. Incluyo la pintura que adorna este relato en el libro de Tusquets y supongo fue escogida por el autor.

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7

“Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” Margaret Mead

Publicado por SusanaMoo
14 noviembre, 2008

Informa Pablo Palenzuela en su blog que la antropóloga Margaret Mead, estudiosa del sexo y el temperamento en sociedades primitivas, metió la pata a fondo en su libro “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa” en el que habla acerca de la ausencia de tabúes sexuales de los habitantes de dicha isla, a los que define como libres, especialmente a las mujeres, en una sociedad desinhibida, sin tabúes ni represiones.

Reconozco mi gran desilusión al conocer que lo que cuenta no es cierto, sino que fue una patraña que le contaron  las dos jovencitas a las que entrevistó y en cuyo relato basó su estudio.

Después de mi chasco, pues conocía la historia y me fascinaba que existiera una cultura con tales características, reivindico de nuevo ese libro como un cuaderno de literatura erótica. ¿Acaso puede haber una temática más apasionante que las fantasías liberales de dos ganoanas en taparrabos escritas por una entusiasmada científica, en aquellos tiempos de veintitrés años, a la que dejaron boquiabierta?

Una temática similar tiene el libro de Pierre Louÿs en “La isla de las damas”, pero Mead y sus amigas resultan mucho más creíbles.

Yo había tragado, como tragó la pobre antropóloga.

La realidad perturvando la fantasía. Maury

La realidad perturbando la fantasía. Maury

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