Theresa, filósofa.
Teresa filósofa es una novela del siglo XVIII narrada en boca femenina aunque el autor es presumiblemente un hombre.
Me hacen gracia las reflexiones metafísicas de Teresa, alternadas con episodios de alto contenido erótico. Con humor muy de la época, parodiando a la iglesia y a sus representantes, está basada en un escándalo que llevó a los tribunales al eclesiástico Girard por engatusar a una muchacha mediante artimañas rebuscadas. El abate convenció a la Cadiere de que podía llegar a ser santa si tomaba una actitud de abandono y de dejarse hacer. El confesor se hizo con un rabo de cuerda tieso al que denominó “cordón de San Francisco” y se las ingenió para colocar a la chica a cuatro patas y hacerle creer que le introducía el bendito cordón, cuando lo que entraba era el santo miembro del confesor. Después ella le denunció por hechicería, incesto espiritual y por haberla embarazado.
Copio el párrafo dónde el cura pone en práctica su ardid e incluyo un grabado anónimo que ilustró una de las primeras ediciones de Theresa Filósofa.
El santo varón, tras separar con el pulgar y el índice de cada mano los bermejos labios del verdadero centro del placer, atacó con su rubicundo príapo la ruta canónica.
La ardua operación fue iniciada con tres vigorosas y prontas embestidas, que hicieron penetrar cerca de la mitad del dardo; entonces de repente la aparente tranquilidad del padre se mudó en una especie de furor. ¡Gran Dios, qué cara! Imaginaos un sátiro con los labios llenos de espuma la boca abierta, rechinantes los dientes, a través de los cuales resollaba y bufaba como rabioso toro: los agujeros de la nariz se ensanchaban nerviosos: tendía las manos en el aire a medio palmo de la ruta de la Cadiere, sobre la cual no se atrevía a apoyarse, y los dedos se separaban rígidos, convulsos, tiesos como patas de capón asado. Tenía agachada la cabeza, y los saltones ojos vigilaban ansiosos el trabajo de la clavija del amor, cuyo retroceso y avance acompasaba de tal modo que en el movimiento hacia atrás no salía de la vaina, y en el de ataque no llegaba a tocarse el vientre del astuto confesor con las asentaderas de la joven, la cual con una alarde de buen juicio , hubiera podido colegir dónde tenía sujeto el padre el supuesto cordón. ¡Admirable tranquilidad de espíritu!
Noté que aproximadamente una pulgada del bendito instrumento estaba siempre fuera del receptáculo, y, Cada vez que reculaba un poco el padr4e y casi todo el cordón se salía de su cálido albergue, los labios de éste se entreabrían y se mostraban de tan vivo color que encantaban a la vista. Y también advertí que cuando el padre, por un contrario movimiento, se echaba hacia delante, os mismos labios, de los que solo entonces era visible el negro vello que lo cubría, se ajustaban tan apretadamente con la flecha absorbida por ellos, que habrá sido difícil acertar a cuál de los actores pertenecía aquella clavija que los ligaba tan íntimamente.
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Comentarios
Susana,siempre es una delicia visitarte, aunque me pasa una cosa, que me quedo con ganas de leer más y más.
Un besote
Yedra
Me quedo encantado cada vez que te visito….tienes en mí un admirador secreto de tus búsquedas y encuentros….
un beso amoroso
Estamos de “santo” hoy, 15 de octubre. No sabía que hubiera Teresas tan provocativas como la del libro que propones. Y me hace preguntarme: ¿habrá monjas libertinas hoy? Si las hay: ¿escribirán sus aventuras? ¿cuándo tendremos la fortuna de leerlas? ¿o ya las están escribiendo y no nos damos cuenta?
Hola
Sabes esta novela la compre hace algunos años cuando estaba aún en la universidad, en un mercado de pulgas, me encontre con esta peculiar obra y con otra más de la misma linea, me gusto más la de Teresa filosofa, y no he podido encontrar más de esa edición, que porsupuesto guardo en mi colección personal. Las ilustraciones no in cluyen la que muestras, tal vez la mia es distinta edición. Bueno me agrado tu página, es divertida e interesante.
El que yo tengo es de Tusquets, pero la imagen la saqué de un libro de Taschen: “Erótica Universalis”
Saludos
Por este lado del mundo había una editorial muy buena que incluía a Teresa Falósofa entre su repertorio. La nave de los locos, así se llamaba. Otras joyas de esa casa: Las once mil vergas, La historia del ojo, Las tres hijas de su madre.
Excelente creo que me dare un vuelta por algunas librerias de por aca, ya que la verdad no es muy frecuente encontrar literatura erotica que valga la pena en las comerciales, ya que son algo asustadisos por aqui. jajajaja, pero si me interesa aumentar mi colección, así que en mi próximo viaje me voy a dar una vuelta por las bohemías que frecuentaba en la uni, haber si encuentro algo que realmente este interesante.
Oigan hoy me preguntaron que por que si me gustaba la literatura erotica no era más aficionada a la pornografía en dvd, jajaja no se ustedes pero no se compara la sensación que puede crear el leer un libro como estos, un video porno es muy comercial, deja de lado el erotismo, lo veo como muy mecanico, muy risible en lugar de exitante. Es solo una opinión ¿que piensan?
Hay muy buena literatura erotica Las tres hijas de su madre es muy disparatada os recomiendo Mirabeau en El Libertino de Calidad y tambien algo de Sade como la Filosofia en el tocador.Releer alguno de estos fragmentos en el blog de Susana resulta divertido i rejuvenece ademas nos hace falta en este ambiente de crispacion en que pretenden sumergirnos.
Pizá: No conozco La nave de los locos; pero todos esos títulos están en la colección “Sonrisa Vertical” de Tusquets, muy completita.
Kamra, opino como tú: me resulta mucho más excitante leer un libro de calidad erótica que ver una peli porno, que sí, en muchas ocasiones dan más risa que calentura, aunque hay momentos para todo…
Yo compro mucho desde Internet, encuentro más cosas…aunque me chiflan las librerías de segunda mano, donde a veces se encuentran joyas.
Asirio: Genial que rejuvenezcan los párrafos que selecciono. Cualquier día de estos cuelgo algo de Louÿs, de “Las hijas de su madre”. Sade me impone respeto, igual que Apollinaire. Tomo nota de Mirabeau.
Valdemar, Planeta Maldito. Hay que tenerlos todos:
http://www.valdemar.com/default.php?cPath=8
Vuestra salud sexual y mental lo agradecerá.
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La Iglesia y sus acólitos siempre han dado grandes capítulos a la historia del erotismo. Por algo fueron durante mucho tiempo el primer servicio de inteligencia mundial (los confesionarios y el miedo funcionaban de maravilla en épocas de ignorancia, cuando toda la sabiduría se encerraba en conventos y monasterios). Desconocía esta novela y estos pasajes, pero son un ejemplo más de los pecados de solicitación por los que tantos abades, canónigos, sacerdotes e incluso obispos fueron castigados -alguno en la hoguera- por la Santa Madre Iglesia. Santa y Madre con toda la ironía sea dicha.