Archivo de Octubre, 2008
Les gusta de siempre.
Hace muchos, muchos años en un país muy lejano había una muchacha que se afanaba especialmente al satisfacer los favores del faraón y era tan tierna, dulce y amorosa que El la mandó retratar.
La muchacha succionaba como si tuviera la boca llena de cola, haciendo una chupada lenta y pegajosa que resultaba absolutamente soberbia. El Faraón ordenó venir al retratista para ser inmortalizado en su deleite, en el que quizás fuera el momento más feliz de su vida, de la vida del Gran Faraón.
Theresa, filósofa.
Teresa filósofa es una novela del siglo XVIII narrada en boca femenina aunque el autor es presumiblemente un hombre. Leer más »
Me hacen gracia las reflexiones metafísicas de Teresa, alternadas con episodios de alto contenido erótico. Con humor muy de la época, parodiando a la iglesia y a sus representantes, está basada en un escándalo que llevó a los tribunales al eclesiástico Girard por engatusar a una muchacha mediante artimañas rebuscadas. El abate convenció a la Cadiere de que podía llegar a ser santa si tomaba una actitud de abandono y de dejarse hacer. El confesor se hizo con un rabo de cuerda tieso al que denominó “cordón de San Francisco” y se las ingenió para colocar a la chica a cuatro patas y hacerle creer que le introducía el bendito cordón, cuando lo que entraba era el santo miembro del confesor. Después ella le denunció por hechicería, incesto espiritual y por haberla embarazado.
Copio el párrafo dónde el cura pone en práctica su ardid e incluyo un grabado anónimo que ilustró una de las primeras ediciones de Theresa Filósofa.
El fetichista de los pies.
Un tipo de fetichista de los pies, o el podófilo con el que me gusta fantasear es un tipo maniático, perfeccionista y tirando a antipático aunque finalmente resulte un amante fantástico. Su deleite está allá, al fondo de su retina y cuando se encuentra con hembra regalosa de pies bellos los acaricia con las yemas o con la punta de la lengua, no para ofrecerle placer a la dama de apéndices de seda, sino por el gusto que le da ver cómo esos pajarillos se estremecen.
Es muy egocéntrico el podófilo, ese fetichista intimamente perverso que es capaz de ver el sexo abierto de una mujer tan solo observando las rayitas minúsculas que separan un dedo de otro.
Es un cochinote que se las da de erudito con gustos refinados, un altivo baboso lamepiés que se siente superior a los demás porque sabe hacer que una mujer se derrita entre sus manos.
Pelos na cona
Aquela muller mal raio a coma!
fixo unha saia cos pelos da cona.
La pena era mediana
” El amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial” Schopenhauer.
Esta cita inspiró en relato que sigue y abunda en la fascinación que siento por la conjunción inseparable entre Eros y Tánatos, por el sexo como paliativo frente al temor a la muerte.
Leer más »
El semen de los gallegos y “La insólita y gloriosa hazaña del Cipote de Archidona”
No puedo dejar pasar por alto la noticia que salió la semana pasada en prensa: los gallegos tienen el mejor semen de España, el más espesito, el más rico en espermatozoides. ¡Qué bien! Desde que me enteré de la noticia no puedo dejar de mirar a mis conciudadanos con orgullo de recia estirpe, con la soberbia que produce sentirse rodeada de machos fértiles con los testículos cargaditos de minerales y oligoelementos.
Mis pies
En acto de coquetería inauguro hoy una nueva sección en mi bitácora: mostraré mis pies desnudos. No me considero una presumida cansina, siempre pendiente de retocar el carmín, pero me chifla ser la muñequita linda adobada con mermeladas en la intimidad erótica. De modo que enseñar mis apéndices inferiores, desnudarme ante ustedes, lo considero un acercamiento, casi una caricia y no está exento de pudor. Para ayudarme en mi iniciación en el exhibicionismo pedicular me abrazo a la bella poesía de Mario Benedetti, Pies Hermosos, para que me de su buenaventura.
Pies Hermosos
La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por tobillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo cánon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabrir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer con los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.
Por Mario Benedetti
La corte del pavo real
El pavito guapo se acerca poderoso levantándola, elevándola, enardeciendo su tremenda cola multicolor. Lo cierto es que es un chuletas que se contonea como si llevase tacones de aguja. Es guapo y lo sabe, está siendo observado y se luce. Siglos de evolución han hecho falta para que el proyecto “cola de pavoreal” se hiciera presente. Ahora él es el orgullo de su especie y toca sementar, reproducirse. Ella es su objetivo, su pasión. Su fidelidad no durará más que durante este encuentro, pero mientras estén juntos no existirá otra más que ella.
La irá llevando, haciendo círculos a su alrededor, hacia el árbol que ha preparado. Alargarán este proceso para hacerlo interminable, para disfrutar de la corte. Ella gozará del espectáculo que se le ofrece, es una hembra sensible y esta exhibición la pondrá tan caliente que permitirá, ansiará la monta… pero se demora saboreando, sabe que en el paseo radica uno de los momentos más bellos de su vida.
El pavito la acecha, la va cercando cada vez más y más cerca, gira a su alrededor y le muestra, a ella, la belleza.
As cantigas quentiñas
Encántame a sensualidade implícita ou explícita dos cantares populares galegos. Encántame a ironía leda no tema sexual.
Penso que todos eses alalás teñen moito que aprendernos para cando chega o devezado intre da cópula, moito que aprendernos e tamén moito para facernos escachar coa risa.
Emulando a Rosalía de Castro en “Cantares galegos” (obra que me engaiola) recopiei estrofas dalgúns cantares e fixen contiños ou explicacións máis ou menos fantasiosas de diferentes asuntos relacionados coa sensualidade.
Irei metendo estes contos en entradas do blog, pero quedan todas recopiladas na categoría “cantigas quentiñas”.





RSS

