Miedo a volar. Erika Jong
Miedo a volar, hito de los años setenta y de la revolución feminista es un dechado de ingenio y de frases llenas de humor. Sin embargo, pese a que la narradora habla de sus fantasías y experiencias sexuales con toda franqueza, sin tapujos, no me ha resultado un libro eróticamente excitante, sino una especie de diario psicoanalítico de una mujer luchando por emanciparse de una serie de roles a los que obligaba la sociedad americana de los sesenta- setenta. Copio un párrafo donde la protagonista justifica la consiguiente decisión de serle infiel a su marido.
Cerré los osjos apretadamente y pretendía que Bennet era Adrián. Transfromé a B. en A. Nos corrimos los dos- primero yo, seguidamente Bennet- y yací sudando en la horrible cama del hotel. Bennet sonrió. Me sentía desgraciada. ¡Qué fraude me consideraba! El adulterio real no podía ser peor que estas decepciones nocturnas. Joder con un hombre, pensar en otro y mantener en secreto la decepción…. era peor, mucho peor que joder con otro hombre en presencia de tu marido. Era tan horrible como cualquier traición que se me pudiese ocurrir. “Solo es una fantasía- diría probablemente Bennet-. Una fantasía es sólo una fantasía y todos tenemos fantasías. De hecho solo los psicópatas llevan a cabo todas sus fantasías; la gente normal no lo hace.” Pero siento un respeto más profundo por la fantasía que todo esto. Eres lo que sueñas. Eres lo que son tus ensoñaciones. Los gráficos, las cifras y las luces intermitentes de Masters y Johnson, así como los alfileres de plástico, nos cuentan todo lo relativo al sexo y nada a su respecto. Porque el sexo es una cosa mental. La velocidad del pulso y las secreciones nada tienen que ver con él. Esta es la razón por la que los manuales sexuales de gran venta resultan un timo. Enseñan a la gente cómo joder con la pelvis, peo no con la cabeza.
¿qué importancia tenía que tecnicamente fuera fiel a Bennet ¿qué importancia tenía que no hubiera jodido con otro tipo desde que le conocí? Le fui infiel mentalmente al menos diez veces por semana…y al menos en cinco de estas ocasiones le fui infiel mientras estábamos jodiendo.
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Magnífico blog. Y muy buenos relatos. me encanta tó.
y si tienes alma voyeur, yo tengo una ventana abierta por la que espiarme.
Besitos.