“La vida sexual de Catherin M.” Catherin Millet
Catherin Millet es otra de las mujeres que tuvieron el gusto de narrar su biografía sexual. Su caso llama especiamente mi atención porque lo hizo sin esconderse bajo un seudónimo, siendo ella una mujer conocida en el panorama artístico francés. Además de ir con el pecho descubierto (en la portada del libro aparece la imagen de su torso desnudo), sus placeres son bastante transgresores y su afición la llevó a disfrutar de un hombre tras otro en orgías multitudinarias donde, en muchas ocasiones ella era la única mujer. Copio un párrafo donde explica esta fantasía de muchas de nosotras, convertida en realidad en su caso.
En la “partouzes” más concurridas en las que participé, a partir de los años que siguieron, podía haber hasta ciento cincuenta personas, más o menos (no todas follaban, algunas habían ido a mirar), de entre las cuales podemos calcular que yo acogía el sexo de alrededor de una cuarta o quinta parte, según todas las modalidades: en las manos, en la boca, con el coño, con el culo. A veces intercambiaba besos y caricias con mujeres pero eso era secundario. En los clubs la proporción era mucho más variable, con arreglo a la frecuentación, desde luego, pero también a las costumbres del sitio: volveré sobre este punto. El cálculo sería mucho más difícil en el caso de las noches pasadas en el “Bois”: ¿solo habría que contar los hombres a los que se la he mamado, con la cabeza arrinconada contra el volante, y los hombres con los que me tomé el tiempo de desnudarme en la cabina de un camión, y descontar los cuerpos sin cabeza que se turnaban al otro aldo de la portezuela del coche, meneando con mano frenética su minga de diversos grados de rigidez, mientras que la otra se zambullía por la ventanilla abierta para amasarme enérgicamente el pecho? Hoy soy capaz de contabilizar cuarenta y nueve hombres de los que puedo afirmar que su sexo ha penetrado en el mío y a los que puedo atribuir un nombre o, por lo menos en algunos casos una identidad. Pero no puedo computar a los que se confunden en el anonimato.
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Comentarios
Me han birlado dos veces ese libro. Lo he prestado y nunca me lo han regresado. No lo entiendo: a mí me decepcionó. Hay algo en la forma de contar de Catherine que no me “pone”.
Querida Susana: hay países, como Francia, y momentos en la vida, en los que es posible desnudarse -contar tus intimidades sexuales sin tapujos- sin que a nadie le importe. La mayoría de las veces el problema está en nosotros, que nos imponemos y transigimos con demasiados tabúes y máscaras.
He buscado entre los blogs eróticos algo interesante, inusual, bien escrito y que no sea vulgar y anti-erótico, no ha sido fácil. El tuyo me gusta..
Recuerdo mucho el escándalo provocado por del libro de la Millet y la cantidad de criticas negativas y decepciones que provocó en sus lectores.. Prefiero el sexo en todas las obras literarias y no una obra sobre el sexo..
saludos, y te dejo mi voto.. y mis mejores deseos,

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Esta mujer si que puede permitirse el lujo de empezar una conversación diciendo aquello de ,-”Pues yo, tuve una época…” La tuvo. Bueno, si se lo pasó bien, me alegro. Si no, lo siento.
Por cierto, a mi me hubiera encantado conocerla en la época de marras. Por curiosidad na más… Eh.
Besitos.
P.D. ¿Me dejas que te vincule, chata?