La pena era mediana
” El amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial” Schopenhauer.
Esta cita inspiró en relato que sigue y abunda en la fascinación que siento por la conjunción inseparable entre Eros y Tánatos, por el sexo como paliativo frente al temor a la muerte.
El difunto muriera de viejo, su vida había sido plena de modo que no había demasiado motivo objetivo para estar tristes. El finado, fiel a la costumbre, había estado pagando toda su vida un seguro para el entierro y los familiares nos encontramos en el más lujoso de los tanatorios tratados a cuerpo de rey, colmados de atenciones. Nos agasajaron con una cena de primero y segundo plato, café y postre, todo regado con un vino de gama media con que nos acaloramos y brindamos por el de cuerpo presente y por los de alma presente, ya sin disimular que estábamos contentos: contentos de estar todavía vivos. Para pasar la noche acompañando al que ya se había ido, nos cedieron dormitorios en el piso superior justo encima de donde debía pasar la noche el muertito y, no sin cierto estupor, mi chico y yo ocupamos una. En cuanto nos desnudamos, la vida cobraba forma en el falo erecto de mi compañero, la vida se abría entre mis muslos y nos abrazamos perplejos, comenzamos a dar sosiego a todo ese torrente de energía vital, al principio solapadamente pero pronto completamente impúdicos, con suspiros y gemidos cada vez más audibles. Aquello no se apaciguaba ni con cabalgadas ni con lametadas sino que crecía a medida que avanzaba la noche… hasta que llamaron a la puerta: eran dos azafatos que, abochornados, venían a pedir un poco de decoro, un poco de respeto… pero qué quieren que les diga: yo no me sentí en absoluto culpable.
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Comentarios
Me ha gustado “conocerte”. Ahora tengo otra parada interesante.
Muchas gracias por tu comentario de hoy y por añadir mi blog.
Un detalle: mi apellido es Roy, es con “y” griega
Un beso,
Eva
“Por prudencia no se meten los dedos en un enchufe. Por amor, se meten en cualquier parte”. Robert Altman.
No sé si ya has hecho una entrada sobre la “petit mort”, pero esto de Eros y Tánatos está siempre presente en la historia de la sexualidad y la sensualidad.
Veo que te ha visitado la gran Eva Roy y ha reivindicado su y griega (aunque Roi da mas juego al equívoco, http://en.wikipedia.org/wiki/ROI). Los griegos siempre te darán juego -los antiguos, a los modernos no tengo el gusto- en estos temas que tratas.

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Pues, claro que no (sentirse culpable), si pudiera ser que el fallecido haya querido que los suyos festejaran con la manifestación de vida….su muerte.
A mí me pareció bien, este sentido vital manifiesto.
Besos