Archivo de 16 octubre, 2008
Les gusta de siempre.
Hace muchos, muchos años en un país muy lejano había una muchacha que se afanaba especialmente al satisfacer los favores del faraón y era tan tierna, dulce y amorosa que El la mandó retratar.
La muchacha succionaba como si tuviera la boca llena de cola, haciendo una chupada lenta y pegajosa que resultaba absolutamente soberbia. El Faraón ordenó venir al retratista para ser inmortalizado en su deleite, en el que quizás fuera el momento más feliz de su vida, de la vida del Gran Faraón.

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