Archivo de septiembre, 2008
Los cuadernos de don Rigoberto. Vargas Llosa
De todos los libros de literatura erótica, considero uno de los de mayor calidad literaria es “Los cuadernos de don Rigoberto” de Mario Vargas Llosa, segunda parte de “Elogio de la madrastra”, sin desmerecer el primero al segundo.
La sensualidad es muy elegante y especial, no te lleva directamente al orgasmo, tan solo te predispone de una manera sutil y delicada, como un buen amante solo sabe hacer.
Copio un párrafo donde se regodea en el olor íntimo de doña Lucrecia, la musa de sus fantasías, mientras ésta orina. Ilustro el texto con un dibujo de Picasso, y con un grabado de Rembrand, ambos se sentían, al parecer, atraidos por ese gesto tan íntimo en la mujer.
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voyeur IV
( … Continuación de voyeur III…)
Pasaban los minutos y me estaba desesperando, ahora él comienza a parecerme tonto del culo, vale, está bien
respetar el deseo de tu pareja, pero darle un masajito en los pies no es invadir la voluntad de la dama, tomar un pie entre sus manos y trabajar los tendones para relajar a la chica colaboraría a ponerla de su parte sin que ello suponga una violación. Su espectáculo de picha brava está bien, pero algún otro estímulo le vendrá de perlas a mi vecina para ceder de una vez…pero…ah!! Ahora sí, ahora todo apunta a que va a empezar el concierto.
… Continuará en Voyeur V…
El arma más potente.
Las mujeres disponemos de un fantástico mecanismo: el arma de creación activa; aquel que escondemos entre muslo y muslo. Es una bomba de relojería con volcanes, géiseres, lluvias doradas y mareas rojas, con su estilete generador de ondas extasiantes multiorgásmicas y sus jugos químicos capaces de hacer sucumbir al más puritano.
También los jabalies se besan en la boca
Este libro de Pilar Sancristobal sobre algunas curiosidades del reino animal, es de fácil lectura y muy divertido.
Copio un párrafo sobre la cópula de los elefantes, en el que se demuestra que el voyeurismo es altamente edificante:
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Manda carallo!
-Maruxiña, dame un bico
que che hei dar un pataco.
-Non quero bicos dos homes
que me cheiran a tabaco.
Que muller é a que nunca se sentiu acosada por un home cheirento? Non a hai. Un ofrece un saco de noces, outro dalle unha viña, aqueloutro unha subida de salario e o miserento do cantar ofrécelle un pataco, que manda santísima!… ou manda carallo!
A ver si se enteran: os bicos danse de gratis.
Memorias de voyeur III
(…continuación de voyeur II)
Tanto su mujer como yo coincidíamos en que el empalme que teníamos frente a las narices resultaba una erección muy agradable, muy invitadora, toda llena de sangre, a rebosar, una hartura. Una buena caña de pesca con un cebo apetecible para nuestras almejitas.
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reverberación del beso
El entusiasmado amante primero se hartó de mirar, luego le hizo cosquillas en los pies, después en los muslos, por fin en las nalgas y finalmente accedió al fruto. Era tan listo que no se afanó solamente en ese punto hipersensible que se encuentra entre los labios y la grieta, donde la reverberación de un beso puede sentirse por todo el cuerpo.
Luego ya pudo entrar con su gordito, con su pesado miembro.
A Papuxa na caluga (ou a cona na chepa)
Hoxe vai un microrrelato en galego titulado “A papuxa na caluga”, despedindo o verán e a época de conciertos, tan emocionantes sempre.
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La crítica de la escuela de mujeres. Moliere
( ¿Es un enorme falo lo que veo entre las cortinas ?)
Copio un párrafo estupendo del libro “La crítica de la escuela de Mujeres” de Moliere.
memorias de voyeur II
( Continuación de voyeur I)
…
A veces se detiene, el matón (el matón marrano), seguramente porque la escena en la tele le distrae de sus funciones, pero pronto retoma su masaje, despacito, sin perder comba. Su miembro es más bien de dimensiones robustas, podríamos decir que es un buen semental, con una porra digna de lucir un torero en la plaza, durita como un mástil. Un tótem de bandera ostenta el maridito…¡Y qué cariñoso con su triunfo! Le propina unas caricias tan amorosas, que parece que tuviese un musimú en su regazo, un gatito bien cebado. Y eso que acariciar dulcemente con esas manazas no es baladí, porque el tipo tiene unos dedos que quién le diera a muchos poseer entre las piernas el meñique del bruto.






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