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SusanaMoo

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Cunilingus

Publicado por SusanaMoo
26 agosto, 2008

O mar tamén ten amores.
O mar tamén ten mulleres.
Está casado coa area,
dalle bicos cantos quere.

Este cantar enseña a lamber. Os homes e máis as mulleres namorados deben ser coma o mar coa area: babosos. Moito bico, moito arrumaco pegañento, moito beizo e lingua que sube paseniña, que baixa de vagar, unha lingua de vaca que lambre dunas e rocosas, cunchas e ourizos, que molla o corpiño enteiro de sabia salgada.
Unha esposa ben lambida, lambida coma o mar lambe a area, é unha muller feliz. Un home ben mamadiño da gloria miralo.

El matrimonio Picapiedra, bien avenidos

O matrimonio Picapiedra, en armonía

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Tags: erotismo, literatura erotica
Cantigas quentiñas

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Comentarios
Comentario by cunilingusman10 el agosto 12, 2009 @ 1:34 pm

Tengo una teoría sobre los hombres (y mujeres) que nos gusta comer bien un coño. Ignoro cual es el porcentaje de los que nos vuelve locos esta práctica, pero estoy seguro que sobre todo, somos aquellos que nos excitamos muchísimo observando como nuestra pareja: disfruta, goza, se pone increíblemente cachonda y tiene sucesivos orgasmos, largos, continuos, periódicos o puntuales, intensos o suaves… y acaba empapándonos todo!! (Hmmmm).
La simple imagen de tu pareja excitada, detrás de sus pechos con los pezones erectos, y en primer plano el vello púbico con ambos muslos a cada lado, es motivo para que algunos hombres comencemos a bombear nuestro rabo, sin apenas tocarlo, hasta ponerse descomunal y listo para follar.
Pero antes de que esto se produzca, hay un largo camino por recorrer. Nuestro medio de transporte es todo el cuerpo, aunque la lengua, labios (boca en general), dedos y manos sean nuestros vehículos perfectos para dar y recibir placer, y deben estar siempre dispuestos a buscar y estimular los diferentes puntos erógenos de tu pareja.
El diálogo susurrante, también es muy importante en esta práctica, tanto si es para animar a tu pareja a que te diga: Dónde? Cómo? De qué forma?… porque cada mujer es un mundo, así como para decirle lo que te excita y te gusta de ella. Aprender a disfrutar de los diferentes sabores, olores, tactos, imágenes y sonidos de tú pareja, hacen de la práctica del sexo oral uno de los estimulantes más geniales para nuestros sentidos.
Todos los textos publicados en Internet se ajustan muy bien a lo que entendemos por un buen cunilingus, complementándose unos con otros, sin que ninguno de ellos tenga desperdicio alguno y a su vez dejándonos la puertas abiertas (y la boca a unos y las piernas a otras) para experimentar, descubrir, gozar y divertirse a partir de las descripciones de tales prácticas.
A mi me gusta comenzar ofreciéndome para dar un buen masaje “terapéutico”. Como a nadie le amarga un dulce, casi ninguna mujer rechaza un masaje suave y lento por la espalda con aceite especial, alternando momentos intensos en las posibles zonas más cargadas muscularmente, con otros más suaves y tiernos en zonas presuntamente erógenas. Cuando el relax se haya apoderado del cuerpo de tu pareja, se puede empezar a acompañar el masaje con la lengua y los labios. Los hombros, los omoplatos, las cervicales, la nuca, el cuello, orejas y alrededores son unas buenas zonas para comenzar a lamer y besar de forma suave. Con las manos bien abiertas se puede acariciar muy muy suave la cintura y los laterales del tronko de abajo a arriba, rozando la piel lo mínimo simulando con los dedos una pluma de ave, puede ser muy relajante y excitante. Evitar en la medida de lo posible la zona de las cosquillas, que en cada mujer se dan en unas zonas u en otras, con más o menos sensibilidad. Poco a poco podemos ir bajando con la lengua por toda la espalda. Nos podemos fijar en la columna vertebral, ese lugar de múltiples conexiones nerviosas, por lo que los sucesivos paseos con la lengua, desde la nuca hasta la rabadilla y viceversa, haciendo circulitos con la punta de la lengua en las zonas intervertebrales, pueden ir aumentando bastante el nivel de excitación de tu pareja. No obstante siempre preguntaremos con tono susurrante y voz varonil, si esto le resulta agradable o no.
Si tu pareja aún no está desnuda de cintura para abajo, es momento para irle bajando lentamente las braguitas o el tanga, con los dientes por la zona central de los glúteos y con las manos por la zona lateral o delantera si le levantamos ligeramente las caderas. Entonces podemos continuar con el masaje por las nalgas. El nivel de fuerza puede ir progresivamente aumentando, sobre todo en los masajes con las manos, en las succiones con los labios o en la forma e intensidad de mover la lengua. Dependiendo del grado de confianza con tu pareja puede ocurrir que le incomode la situación y se quiera dar la vuelta, o bien que comience la separación de las piernas, dejándote abierto “su cañón” para deleitaros con tu lengua y su culo. El olor y el sabor desagradable, si se produjera, puede mitigarse empleando abundante saliva (Es positivo tener siempre a mano una botella de agua para evitar la sequedad de la boca). A su vez, con las manos puedes seguir masajeando la parte baja de la espalda alternando con las nalgas, o también irlas bajando lentamente para acariciar los muslos, femorales, gemelos y pies de tu pareja, aumentando la intensidad con su nivel de excitación.
Si ella sola no se ha dado la vuelta y te ha mostrado su preciosa flor, puedes darle la vuelta tú lentamente, y comenzar a besarla, lamerle y chuparle toda la delantera (de la misma manera que la trasera), comenzando con su cuello, lóbulos auditivos, hombros, senos, vientre, ombligo, cintura, caderas… de forma muy suave y muy lenta, sin prisa ninguna y a veces casi sin tocarla. El resto de su cara y su boca requieren una sensibilidad especial a la hora de besarlos mientras se le desee excitar.
Hay mujeres que en esta posición se excitan mucho si les agarras las manos inmovilizándolas (imitando a unas esposas poniéndole los brazos en cruz), con tu cuerpo suspendido pero no apoyado sobre el suyo (se pueden dar caricias de cuerpo entero), de esta manera podemos continuar besando y lamiendo por las zonas dónde ella más se excite (el cuello no suele fallar), y empezando a acariciar su sexo con el tuyo (que dependiendo de muchas cosas puede estar en cualquier fase de la erección). Sin llegar a la penetración ni a la caricia intensa, un ligerísimo jugueteo del pene sobre sus labios y clítoris, comandado por un bamboleo de las caderas, puede ser la mejor preparación para una buena comida de coño.
En una de las veces que bajemos lentamente dando besitos por todo su cuerpo, nos vamos quedando por la zona púbica, acariciando con la mejilla, con los labios o la barba (hay mujeres que les encanta el roce de la barba del hombre, depende de lo rala o fina que sea) su vello púbico (un ligero soplido puede ser muy agradable, sobre todo en verano), besitos por las ingles, comisura de sus muslos y por la zona interior, con la punta de la lengua se pueden ir describiendo circulitos (o pequeños ósculos) que cada vez se van aproximando más y más al sexo de tu pareja.
Este es un nivel de excitación tal que tu pareja estará deseando que empieces ya, lo más normal es que su coño esté muy caliente y rezumando, y para comprobarlo puedes acercar tu nariz y/o la punta de la lengua con mucha suavidad, y muy lentamente ir abriendo los labios vaginales, desplazando tú cara de abajo hacia arriba. En este primer contacto, el hombre (o la mujer) puede reconocer con sus sentidos la forma, color, olor, sabor, texturas… del sexo de la pareja, el cual la hace única, siendo la seña de identidad más bonita y más íntima que tiene la mujer.
Colocando los labios en forma de “O”, listos para succionar lenta y suavemente, comprobando siempre que la humedad del medio esté correctamente, podemos introducirnos en la boca primero un labio vaginal externo, luego el otro y finalmente el clítoris, que junto con jugueteos con la lengua puede aumentar considerablemente el nivel de excitación de la mujer.
La posición y forma de la lengua puede variar, desde un contacto muy suave con la lengua puntiaguda y descripción de circulitos por el clítoris, los labios externos, internos, la zona inferior y finalmente dentro del “agujerito de la pasión”, girando alrededor saboreando todas las paredes internas; o también alternar con una posición de la lengua ancha y muy húmeda moviéndose de abajo a arriba, de derecha a izquierda, para que abran muy bien los labios externos y facilitar plenamente también el contacto con los labios internos y con el clítoris, que poco a poco notareis como crece y sobresale ligeramente por encima del nacimiento de los labios externos. Esa zona me encanta besarla y succionarla suavemente.
Una vez comenzada la comidita, notaremos como el sabor primario de los ricos flujos vaginales producidos por la excitación, se van diluyendo con nuestra saliva, que además uno se va acostumbrando a su característico sabor… Esto lo cuento para las personas muy sensibles al olor y al sabor del coño, que les da reparos comenzar con tal práctica por estas causas, que a los pocos minutos de comenzar, ya no lo notarán de forma tan intensa como al principio. Por lo tanto, que nadie tenga ningún reparo en hacerle una buena comida a su pareja siempre que ella quiera!!!
Continuando comiendo lentamente, alternando distintas formas (Recordemos: lengua puntiaguda haciendo circulitos o de abajo a arriba, introduciéndose en el agujerito entrando y saliendo o haciendo también círculos, lengua plana sobre los labios bien abiertos de arriba abajo y/o de izquierda a derecha alternativamente, labios succionando suavemente, juegos con la punta de la nariz alternando con la lengua… y mil maneras más!), las manos y dedos juegan un papel fundamental para ayudar a que el cunilingus sea más placentero todavía. La masturbación femenina tiene muchas formas y técnicas, que cada cual desarrolla junto con las experiencias y preferencias de la pareja, por eso el diálogo es fundamental.
Cuando tengamos la cabeza metida entre sus piernas bien abiertas tendremos la boca en pleno contacto con su vulva. Si la abrimos bien, pueden coincidir plenamente nuestros labios con los suyos, y nuestra lengua, cada vez más fortalecida, abriéndose paso entre los labios internos que flanquean su agujerito. Entonces, podemos aprovechar para rodear sus muslos con nuestros brazos, llegando con las manos hasta el pubis y utilizar los dedos para acariciar y estirar un poco la piel que rodea su sexo. Conseguiremos así una mayor abertura, tanto de la zona interna como de la externa, teniendo la mujer muy expuesta toda su zona más estimulante. También aprovecharemos para fijarnos en su clítoris, el cual está en la posición ideal para sacárselo todo lo posible mediante suaves succiones y besitos, movimientos de cabeza laterales con nuestros labios en “O” y con un contacto muy ligero, o en el caso de alguna mujer que se excita muchísimo haciéndole suaves pedorretas (como se les hace a los bebés en la barriguita), e incluso si el nivel de excitación de la mujer ya llega a ser extremo, podría llegar a aguantar suaves mordisquitos (¡Con mucho cuidado!), o incluso llegar a cambiar los labios por el frontal de los incisivos, ya que el nivel de excitación y placer que produce este contacto en algunas mujeres llegar a ser delirante (¡OJO: no utilizar el filo de los dientes!¡Puede hacer mucho daño!).
Un cambio de posición de las manos, podría darse de la siguiente manera: Manteniendo uno de los brazos rodeando el muslo, con los dedos abriendo el clítoris, los labios y “el agujerito feliz”… la otra mano puede “atacar” de frente de múltiples formas, alternándose unas con otras periódicamente (siempre con los dedos húmedos, bien con saliva o con flujo vaginal, uñas y padrastros bien limados). En esta posición se puede estimular la zona sensible femenina a “tres bandas”: Con el brazo que rodea el muslo, su correspondiente mano puede abrir y acariciar el clítoris; con la otra mano se pueden introducir los dedos centrales en la vagina (sin está la palma hacia abajo el dedo gordo que queda fuera puede acariciar el ano de tu pareja siempre que le resulte placentero, si la palma mira hacia arriba, se puede estimular mucho la parte interna del clítoris y con el dedo gordo la parte externa, que estará muy expuesta gracias a la otra mano que lo abre) quedando los dedos índice y meñique fuera del coño, pero en contacto con los labios exteriores que continuamos acariciando, así como con la lengua puntiaguda y juguetona, moviéndose nerviosa por todas las zonas, tanto internas como externas.
La zona interna del clítoris, merece una mención especial, ya que la estimulación conjunta y simultánea de ambas zonas (clítoris externo e interno), produce un enorme placer en tu pareja, llegando fácilmente a tener varios orgasmos, dependiendo de la sensibilidad y aguante que tenga la mujer en su sexo. La zona interna del clítoris se sitúa en la parte superior de la vagina y llega desde el exterior hasta unos 3 centímetros más o menos de profundidad. Dependiendo de la capacidad de dilatación de tu pareja, los dedos a introducir pueden ir variando según vaya siendo la excitación de la mujer masturbada. A estas alturas el coño debería estar chorreando por lo que la lubricación no debe suponer ningún problema, comenzando introduciendo uno (el índice o el corazón), con la yema mirando hacia arriba en contacto con el clítoris interno, masajeamos este mientras continuamos nuestro “trabajillo bucal/manual” en la zona exterior. Al principio podemos utilizar el único dedito introducido simulando un consolador giratorio, lentamente vamos abriendo las paredes del agujerito, rellenando con la lengua y con los siguientes dedos (humedecidos) los huecos que se van creando al dilatarse la vagina. Los movimientos de la mano introducida pueden ir cambiando lentamente de giratorios a alternativos, metiendo y sacando los dedos de la mano, simulando una buena penetración, pero sin olvidar la estimulación externa con la otra mano y boca. La intensidad del contacto puede ir aumentando progresivamente según notemos aumentar el nivel de excitación de la mujer, el cual lo notaremos por el crecimiento de la humedad e hinchazón en la zona estimulada, pero si la velocidad de penetración de los dedos la mantenemos a un ritmo moderado hasta justo antes de comenzar el orgasmo femenino, prolongaremos a lo largo del tiempo tanto el placer como la duración del orgasmo. Cuando éste está a punto de llegar, aumenta el ritmo de la respiración, el contorneo de la pelvis y la humedad pasa a ser chorreante, justo en los instantes de mayor placer, normalmente los gemidos (gritos en algunos casos) te indican “¡NO PARES POR NADA DEL MUNDO!”, la dilatación y compresión de los músculos vaginales se produce en ese instante y tu boca debe estar firmemente adherida a su sexo, moviendo la cabeza al mismo ritmo que su pelvis durante todo el climax, hasta que ella te indique que ya debes parar. Personalmente, que mi mujer se corra en mi boca es de las cosas más excitantes que me puede ocurrir, manteniéndome cachondo y erecto mucho tiempo, siendo a su vez aprovechado por mi pareja.
Hay mujeres que no pueden soportar más contacto después del primer orgasmo, ya que tienen mucha sensibilidad en esa zona, y hasta un pequeño roce con el clítoris puede resultar muy doloroso. Otras mujeres en cambio tienen la capacidad para prolongar y empalmar un orgasmo con otro, por lo que se podría continuar suavemente con el cunilingus, siempre atendiendo a la respuesta que de tu pareja a tus estímulos, y siempre buscando el máximo placer para tu pareja.
Por acuerdo mutuo, es un momento ideal para comenzar la penetración vaginal. Previamente la mujer, si tiene a bien, puede deleitarte con una rica mamada para extremar la erección de tu miembro y darle al hombre muchísimo placer, o también un previo jugueteo con el miembro masculino por todas sus zonas excitadas (con giros y movimientos similares a la lengua), puedes ponerla a mil antes de comenzar a llenarla bien a ritmo de percutor… Pero esa es otra fase que se merece otro apartado, porque la descripción personal de tal mágica actividad, necesita de muchas letras para mostrarla en todos sus aspectos.

Amar, disfrutar, gozar, experimentar, explorar, descubrir, atender, aprender…

Cunilingusman10

Comentario by Susana Moo el agosto 17, 2009 @ 5:15 pm

Caramba, cunilingus man, me has impresionado, menuda labia-lengua!

Comentario by lauura el septiembre 3, 2009 @ 1:59 pm

díos que cahonda me he puesto leiendo esto.por que estoy en en curro que si no……………………..bueno ya vere cuando llegue a casa hoy nose me escapa……..

Comentario by lauura el septiembre 3, 2009 @ 1:59 pm

Estas casado, soltero, disponble?????????????

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